Ir al contenido principal

Desde lejos.

Te escribo desde lejos, desde el lugar donde todos dicen que tengo que estar, desde unos cuantos kilómetros más allá de esa cama que por cosas de la vida te tiene aprisionado. Deseo fervientemente estar allí, contigo, cogiéndote de la mano y diciéndote muy bajito que todo va a ir bien. La verdad es que no lo sé. Ojalá un chasquido de dedos o unas palabras mágicas te liberaran de esa maldita tortura que te hace sufrir y te fustiga sin compasión. Ojalá estuviera en mis manos la fórmula secreta que te devuelva la energía, esa que no hace tanto te permitía trepar por los árboles o hacer saltar chispas con tu guitarra. Pero, ¿sabes qué? Me niego a maldecir esta vida y rogarle a cielo que me de una explicación, me niego a rendirme. Yo he elegido luchar a tu lado, pelear por ti, vencer este condenado miedo que sin querer me embiste.
Te cuido desde lejos, como tú has estado haciendo siempre conmigo, defendiéndome ante los monstruos que me acechaban. Siendo el centinela de mis días y mis noches, el abrigo en mis más fríos inviernos. Tú me has protegido cuando era una niña vulnerable e indefensa, cuando el mundo aún me quedaba demasiado grande. Ahora me toca a mí custodiar tus sueños, velar porque esos monstruos no te hagan daño, fortalecer cada una de tus flaquezas. Ten por seguro que esto no es más que un bache en el camino, una de esas jodidas pruebas que nos pone la vida y yo sé que la superarás con creces.
Allí, contigo, estoy yo, dándote los buenos días y deseándote que duermas bien, arropándote cuando tienes frío y abrazándote fuerte cuando lo necesitas. 
Aquí, desde lejos, empuño mis armas, las palabras, para luchar contra el enemigo, para hacerte llegar toda mi fuerza y derribar a ese rival que no te deja vivir.
Allí, aquí, desde lejos, te quiero.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cuenta atrás

Mecano cantaba que es en los últimos minutos del año cuando toca hacer balance de lo bueno y malo. A mí, por naturaleza (y un poco por salud mental) me gusta quedarme siempre con todas las cosas positivas que me ha aportado - aunque, querido 2018, me lo has puesto un poco difícil -. Así que he decidido que la palabra que mejor resume estos 365 días es: APRENDIZAJE. He aprendido que salir del agujero que te ahoga no es huir, es volar, es buscar tu libertad. Los valientes son los que dejan atrás lo que les hace daño, lo que les limita, lo que les impide crecer. Porque si algo no te gusta, cámbialo. He aprendido que nuestro lugar en el mundo está donde nos sentimos felices, aunque no sea lo que hemos planeado, aunque implique abandonar la vida que creíamos que habíamos construido a medida para nosotros. Porque los sitios son las personas y pertenecemos a cada rincón donde hemos encontrado abrigo. He aprendido que es importante pedir ayuda cuando no ves la salida, que la mente es po...

Calma y tempestad

Hay quien nace para ser tormenta. Quien vive meciéndose entre las olas. Y se despierta libre tras la tempestad. Así eres tú, u n ciclón imparable. Una ráfaga de emociones incontrolables. Y créeme, no pretendo que seas brisa suave. Me gusta despeinarme con tu vendaval. Porque dentro de tu oleaje he sabido encontrar mi calma. Y tú la tuya en mi huracán. La vida es eso, derrapar. Resurgir de la vorágine. Y después del desastre, hallar tranquilidad.

Búscate un hombre...

Que te eche a perder el pintalabios, pero no el rímel. Que te haga cosquillas con sólo mirarte. Que te enseñe el lenguaje de las carcajadas que no se agotan. Que te haga s entir que nada malo puede pasar al abrigo de sus brazos. Que haga temblar cada músculo de tu cuerpo. Que esté loco por tus huesos, pero también por tus curvas. Que te sorprenda. Que se pierda en tu mirada y no busque encontrarse. Que te escuche incluso cuando no sabes qué decir. Que te deje sin aliento. Que te haga soñar con los ojos abiertos. Que te haga volar con los pies en el suelo. Que te saque de quicio Que te saque los colores Q ue te saque a bailar  Que te baile el agua.