Ir al contenido principal

Metafóricamente hablando.

Como cuando guardas en un cajón esa pulsera que un día fue tu preferida pero que ya no te gusta tanto. En ese cajón vas metiendo más y más cosas que poco a poco van tapando tu pulsera hasta que no te permiten verla. Te olvidas de ella, te compras otras pulseras de quita y pon y esa que tanto adorabas deja de existir para ti. Pero un día, de repente, decides hacer limpieza. Comienzas a sacar del cajón objetos inservibles, cachivaches que ni tú sabías que existían y la ves, en el fondo.
Esa pulsera que un día desechaste permanece allí. Sus colores se han marchitado con el paso del tiempo, pero tú la sigues viendo preciosa, es tu pulsera favorita y nunca ha dejado de serlo. Sabes que hay millones de pulseras en el mercado esperando un dueño, pulseras estilosas y flamantes, y te da igual. Porque tus muñecas han lucido accesorios bonitos, originales, vistosos, pero ninguno de ellos ha logrado superar a tu pulsera. Ahora te toca decidir. ¿Guardar tu preciada pulsera para siempre y buscar una nueva que consiga fascinarte hasta tal punto? ¿O rescatarla del cajón, quitarle el polvo y disfrutar de ella como un tiempo atrás lo habías hecho?


Comentarios

  1. Yo, me bajo en Atocha.
    Yo me quedo con su ultimo beso.
    Yo me quedo con el olor del caribe.
    yo me quedo con un güisqui, solo, contigo.
    yo me quedo con en el fondo del cajon..., con tu pulsera.




    Nuestra pulsera

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cuenta atrás

Mecano cantaba que es en los últimos minutos del año cuando toca hacer balance de lo bueno y malo. A mí, por naturaleza (y un poco por salud mental) me gusta quedarme siempre con todas las cosas positivas que me ha aportado - aunque, querido 2018, me lo has puesto un poco difícil -. Así que he decidido que la palabra que mejor resume estos 365 días es: APRENDIZAJE. He aprendido que salir del agujero que te ahoga no es huir, es volar, es buscar tu libertad. Los valientes son los que dejan atrás lo que les hace daño, lo que les limita, lo que les impide crecer. Porque si algo no te gusta, cámbialo. He aprendido que nuestro lugar en el mundo está donde nos sentimos felices, aunque no sea lo que hemos planeado, aunque implique abandonar la vida que creíamos que habíamos construido a medida para nosotros. Porque los sitios son las personas y pertenecemos a cada rincón donde hemos encontrado abrigo. He aprendido que es importante pedir ayuda cuando no ves la salida, que la mente es po...

Calma y tempestad

Hay quien nace para ser tormenta. Quien vive meciéndose entre las olas. Y se despierta libre tras la tempestad. Así eres tú, u n ciclón imparable. Una ráfaga de emociones incontrolables. Y créeme, no pretendo que seas brisa suave. Me gusta despeinarme con tu vendaval. Porque dentro de tu oleaje he sabido encontrar mi calma. Y tú la tuya en mi huracán. La vida es eso, derrapar. Resurgir de la vorágine. Y después del desastre, hallar tranquilidad.

Búscate un hombre...

Que te eche a perder el pintalabios, pero no el rímel. Que te haga cosquillas con sólo mirarte. Que te enseñe el lenguaje de las carcajadas que no se agotan. Que te haga s entir que nada malo puede pasar al abrigo de sus brazos. Que haga temblar cada músculo de tu cuerpo. Que esté loco por tus huesos, pero también por tus curvas. Que te sorprenda. Que se pierda en tu mirada y no busque encontrarse. Que te escuche incluso cuando no sabes qué decir. Que te deje sin aliento. Que te haga soñar con los ojos abiertos. Que te haga volar con los pies en el suelo. Que te saque de quicio Que te saque los colores Q ue te saque a bailar  Que te baile el agua.