Ir al contenido principal

Martes y catorce.

Me duelen los ojos. No es que lleve demasiadas horas frente a esta adictiva pantalla, no es que el estudio haya dañado mi vista, es que no soporto la plaga de corazones que inunda escaparates, anuncios, redes sociales... Y yo me pregunto, ¿para qué? ¿para promocionar las maravillas del amor? ¿para fomentar las muestras de cariño? Eso son daños colaterales. El fin que persiguen los propagadores del virus del romanticismo es vender. Engatusar a aquellos que están enamorados o a los que creen estarlo o a los que, simplemente, ganarían un Oscar al mejor actor o actriz. No penséis que soy una de esas escépticas que son reacias a todo lo que al resto de la gente gusta, no. De hecho, os entiendo. Yo también caí en las garras de esa estúpida moda de demostrar tus sentimientos en un dichoso día. Yo también me quebré los sesos ideando el regalo más original, más insólito. Y todo para al final acabar completamente desencantada. Por eso hoy quiero rendir homenaje no a los "ositos amorosos" aturdidos por el hechizo del amor, si no a los que, como yo, están desencantados.
A todos aquellos a los que un día se les estalló la burbuja que les aislaba del mundo real, a los que cayeron de su nube de algodón, a los que se pincharon con la flecha de cupido. Quiero dedicar estas líneas a los que el día de hoy no supone más que un día menos para que llegue el viernes, porque se lo merecen. Porque ellos saben lo que es querer a una persona con todas tus fuerzas, saben lo que es construir castillos en el aire, saben lo que es confiar en la perennidad de una relación. Pero también saben lo que es sufrir por alguien, saben lo que es quedar lapidado bajo tus propios castillos, saben lo que es ver el fin y no poder hacer nada para remediarlo. Ellos, como vosotros, han experimentado las mariposas en el estómago, las sonrisas traviesas, las miradas cautivas, los besos ardientes. Sin embargo se sienten estafados, piensan que todo eso del amor no es más que una farsa, un absurdo invento, una ilusión. Pero, ¿sabéis una cosa? Mientras que vosotros tenéis un día en el calendario para hacer partícipe al mundo de lo enamorados que estáis, ellos tienen 364 para reír, llorar, caerse, levantarse, disfrutar, sufrir, encantarse, desencantarse... Quizá un día de estos, puede que mañana, tal vez sea cuestión de años, el amor toque a su puerta y la felicidad venga de su mano, ¿por qué no? Mientras tanto, FELIZ DÍA DE LOS DESENCANTADOS.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuenta atrás

Mecano cantaba que es en los últimos minutos del año cuando toca hacer balance de lo bueno y malo. A mí, por naturaleza (y un poco por salud mental) me gusta quedarme siempre con todas las cosas positivas que me ha aportado - aunque, querido 2018, me lo has puesto un poco difícil -. Así que he decidido que la palabra que mejor resume estos 365 días es: APRENDIZAJE. He aprendido que salir del agujero que te ahoga no es huir, es volar, es buscar tu libertad. Los valientes son los que dejan atrás lo que les hace daño, lo que les limita, lo que les impide crecer. Porque si algo no te gusta, cámbialo. He aprendido que nuestro lugar en el mundo está donde nos sentimos felices, aunque no sea lo que hemos planeado, aunque implique abandonar la vida que creíamos que habíamos construido a medida para nosotros. Porque los sitios son las personas y pertenecemos a cada rincón donde hemos encontrado abrigo. He aprendido que es importante pedir ayuda cuando no ves la salida, que la mente es po...

Pongamos que hablo...

Madrid de los gatos, Madrid de los hijos adoptivos Madrid de los teatros, Madrid de la feria del libro Madrid de barrio, Madrid de grandes avenidas Madrid de los Austrias, Madrid de la movida Madrid del Prado, Madrid del museo del Jamón Madrid de la diosa Cibeles, Madrid del Templo de Debod Madrid burguesa, Madrid bohemia Madrid de Quevedo, Madrid de Antonio Vega Madrid del rastro, Madrid del Retiro Madrid de chulapos, Madrid del Capricho Madrid del orgullo, Madrid de la Plaza Mayor Madrid de Casa Lucio, Madrid de Capitol Madrid del dos de mayo, Madrid de Matadero Madrid de Ponzano, Madrid del kilómetro cero Madrid castiza, Madrid moderna, Madrid eterna Madrid me mata, de Madrid al cielo Madrid que abraza, que acoge, Madrid te quiero

Tu regalo

Dicen que lo bueno se hace esperar. Dicen que lo que sientes, que lo que nace dentro de ti es algo que debes demostrar cada día, que las palabras sobran cuando los momentos hablan por sí solos. Sin embargo, de vez en cuando es necesario que nos recuerden que somos importantes, que alguien  en un trozo de papel nos diga: hey, que te quiero! Y aquí estoy, como siempre cuando me apetece y “no se estila” regalándote un poco de eso que tanto te gusta… Cuesta pensar en un día feliz de mi vida en el que no aparezcas tú por medio, con tu sonrisa y tus ojos azules, con tus manos diminutas y tus incansables ganas de disfrutar cada instante. Eres una de esas personas sin las que soy incapaz de contar para cualquier cosa, porque siempre tienes tiempo para una caña, un piti, para una larga conversación o para una noche más larga todavía. Porque me das alegría, porque me motivas, porque proporcionas a mi vida esa energía que hace que me sienta siempre con ganas de comerme el mundo, eso sí, ...