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Pies en la tierra.


Despierta. Aquí no hay castillos. Aquí no hay vestidos de fiesta. Aquí no hay coches de caballos. Aquí no hay lacayos en la puerta. Aquí no hay zapatitos de cristal. Aquí no hay príncipes que te saquen a bailar. Aquí no hay magia. Despierta. Esto no es un cuento de hadas. Bienvenida al mundo real, princesa.

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Tu regalo

Dicen que lo bueno se hace esperar. Dicen que lo que sientes, que lo que nace dentro de ti es algo que debes demostrar cada día, que las palabras sobran cuando los momentos hablan por sí solos. Sin embargo, de vez en cuando es necesario que nos recuerden que somos importantes, que alguien  en un trozo de papel nos diga: hey, que te quiero! Y aquí estoy, como siempre cuando me apetece y “no se estila” regalándote un poco de eso que tanto te gusta… Cuesta pensar en un día feliz de mi vida en el que no aparezcas tú por medio, con tu sonrisa y tus ojos azules, con tus manos diminutas y tus incansables ganas de disfrutar cada instante. Eres una de esas personas sin las que soy incapaz de contar para cualquier cosa, porque siempre tienes tiempo para una caña, un piti, para una larga conversación o para una noche más larga todavía. Porque me das alegría, porque me motivas, porque proporcionas a mi vida esa energía que hace que me sienta siempre con ganas de comerme el mundo, eso sí, ...

Calma y tempestad

Hay quien nace para ser tormenta. Quien vive meciéndose entre las olas. Y se despierta libre tras la tempestad. Así eres tú, u n ciclón imparable. Una ráfaga de emociones incontrolables. Y créeme, no pretendo que seas brisa suave. Me gusta despeinarme con tu vendaval. Porque dentro de tu oleaje he sabido encontrar mi calma. Y tú la tuya en mi huracán. La vida es eso, derrapar. Resurgir de la vorágine. Y después del desastre, hallar tranquilidad.

Búscate un hombre...

Que te eche a perder el pintalabios, pero no el rímel. Que te haga cosquillas con sólo mirarte. Que te enseñe el lenguaje de las carcajadas que no se agotan. Que te haga s entir que nada malo puede pasar al abrigo de sus brazos. Que haga temblar cada músculo de tu cuerpo. Que esté loco por tus huesos, pero también por tus curvas. Que te sorprenda. Que se pierda en tu mirada y no busque encontrarse. Que te escuche incluso cuando no sabes qué decir. Que te deje sin aliento. Que te haga soñar con los ojos abiertos. Que te haga volar con los pies en el suelo. Que te saque de quicio Que te saque los colores Q ue te saque a bailar  Que te baile el agua.