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Pongamos que hablo...

Madrid de los gatos, Madrid de los hijos adoptivos
Madrid de los teatros, Madrid de la feria del libro

Madrid de barrio, Madrid de grandes avenidas
Madrid de los Austrias, Madrid de la movida

Madrid del Prado, Madrid del museo del Jamón
Madrid de la diosa Cibeles, Madrid del Templo de Debod

Madrid burguesa, Madrid bohemia
Madrid de Quevedo, Madrid de Antonio Vega

Madrid del rastro, Madrid del Retiro
Madrid de chulapos, Madrid del Capricho

Madrid del orgullo, Madrid de la Plaza Mayor
Madrid de Casa Lucio, Madrid de Capitol

Madrid del dos de mayo, Madrid de Matadero
Madrid de Ponzano, Madrid del kilómetro cero

Madrid castiza, Madrid moderna, Madrid eterna
Madrid me mata, de Madrid al cielo
Madrid que abraza, que acoge, Madrid te quiero



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Cuenta atrás

Mecano cantaba que es en los últimos minutos del año cuando toca hacer balance de lo bueno y malo. A mí, por naturaleza (y un poco por salud mental) me gusta quedarme siempre con todas las cosas positivas que me ha aportado - aunque, querido 2018, me lo has puesto un poco difícil -. Así que he decidido que la palabra que mejor resume estos 365 días es: APRENDIZAJE. He aprendido que salir del agujero que te ahoga no es huir, es volar, es buscar tu libertad. Los valientes son los que dejan atrás lo que les hace daño, lo que les limita, lo que les impide crecer. Porque si algo no te gusta, cámbialo. He aprendido que nuestro lugar en el mundo está donde nos sentimos felices, aunque no sea lo que hemos planeado, aunque implique abandonar la vida que creíamos que habíamos construido a medida para nosotros. Porque los sitios son las personas y pertenecemos a cada rincón donde hemos encontrado abrigo. He aprendido que es importante pedir ayuda cuando no ves la salida, que la mente es po...

Tu regalo

Dicen que lo bueno se hace esperar. Dicen que lo que sientes, que lo que nace dentro de ti es algo que debes demostrar cada día, que las palabras sobran cuando los momentos hablan por sí solos. Sin embargo, de vez en cuando es necesario que nos recuerden que somos importantes, que alguien  en un trozo de papel nos diga: hey, que te quiero! Y aquí estoy, como siempre cuando me apetece y “no se estila” regalándote un poco de eso que tanto te gusta… Cuesta pensar en un día feliz de mi vida en el que no aparezcas tú por medio, con tu sonrisa y tus ojos azules, con tus manos diminutas y tus incansables ganas de disfrutar cada instante. Eres una de esas personas sin las que soy incapaz de contar para cualquier cosa, porque siempre tienes tiempo para una caña, un piti, para una larga conversación o para una noche más larga todavía. Porque me das alegría, porque me motivas, porque proporcionas a mi vida esa energía que hace que me sienta siempre con ganas de comerme el mundo, eso sí, ...