Ir al contenido principal

Wabi-Sabi

Malos tiempos para la lírica decía la canción y buenos parecen para los eslóganes escritos sobre color pastel que inundan y edulcoran nuestro día a día. Tú me entiendes, me refiero a ese tal míster maravilloso, y otros muchos que se han sumado a la lluvia de arcoíris, y que nos dicen una y otra vez "Tú puedes con todo" o aquello de: "Hoy es un buen día para sonreír". ¿Te suena, verdad?

Sin quererlo vivimos rodeamos de imperativos que nos dicen cómo debemos sentirnos y en los que no se permiten malas caras ni ceños fruncidos. ¿Y sabes qué? Estoy cansada de que me obliguen a vestirme cada día con un traje de sonrisas y positivismo azucarado.

Por eso hoy me dirijo a ti que estás al otro lado de la pantalla y que también te has hartado de ser un súper héroe, y te digo que no pasa nada si hoy no puedes con todo; o no cumples tus sueños; o no conquistas la cima. Que hoy también es un buen día para enfadarte; o llorar; o gritar; o permanecer en silencio.

Porque no es más cobarde el que llora. Ni tampoco el que en un momento determinado decide pedir ayuda porque la mochila pesa ya demasiado y no puede salvar el mundo solo.

Porque te tienes que permitir caer miles de veces y que sí, que levantarse es una obligación, pero en ocasiones es necesario quedarse un rato en el suelo y coger fuerzas para ponerse en pie y caminar de nuevo.

Porque mereces enfadarte con el mundo sin sentirte culpable por ello.

Porque si la vida te da limones, igual no te apetece hacer limonada, y te resulta más placentero acompañarlo de sal y tequila. 

Permítete ser perfectamente imperfecto.

Y recuerda, hoy es un buen día para hacer lo que te de la gana.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuenta atrás

Mecano cantaba que es en los últimos minutos del año cuando toca hacer balance de lo bueno y malo. A mí, por naturaleza (y un poco por salud mental) me gusta quedarme siempre con todas las cosas positivas que me ha aportado - aunque, querido 2018, me lo has puesto un poco difícil -. Así que he decidido que la palabra que mejor resume estos 365 días es: APRENDIZAJE. He aprendido que salir del agujero que te ahoga no es huir, es volar, es buscar tu libertad. Los valientes son los que dejan atrás lo que les hace daño, lo que les limita, lo que les impide crecer. Porque si algo no te gusta, cámbialo. He aprendido que nuestro lugar en el mundo está donde nos sentimos felices, aunque no sea lo que hemos planeado, aunque implique abandonar la vida que creíamos que habíamos construido a medida para nosotros. Porque los sitios son las personas y pertenecemos a cada rincón donde hemos encontrado abrigo. He aprendido que es importante pedir ayuda cuando no ves la salida, que la mente es po...

Calma y tempestad

Hay quien nace para ser tormenta. Quien vive meciéndose entre las olas. Y se despierta libre tras la tempestad. Así eres tú, u n ciclón imparable. Una ráfaga de emociones incontrolables. Y créeme, no pretendo que seas brisa suave. Me gusta despeinarme con tu vendaval. Porque dentro de tu oleaje he sabido encontrar mi calma. Y tú la tuya en mi huracán. La vida es eso, derrapar. Resurgir de la vorágine. Y después del desastre, hallar tranquilidad.

Búscate un hombre...

Que te eche a perder el pintalabios, pero no el rímel. Que te haga cosquillas con sólo mirarte. Que te enseñe el lenguaje de las carcajadas que no se agotan. Que te haga s entir que nada malo puede pasar al abrigo de sus brazos. Que haga temblar cada músculo de tu cuerpo. Que esté loco por tus huesos, pero también por tus curvas. Que te sorprenda. Que se pierda en tu mirada y no busque encontrarse. Que te escuche incluso cuando no sabes qué decir. Que te deje sin aliento. Que te haga soñar con los ojos abiertos. Que te haga volar con los pies en el suelo. Que te saque de quicio Que te saque los colores Q ue te saque a bailar  Que te baile el agua.