Ir al contenido principal

El momento.

Tomar decisiones drásticas nunca ha sido un juego de niños, menos cuando de esa decisión depende continuar algo que creías infinito, inmortal, o acabarlo para siempre. Siempre, qué palabra más inexacta. Decimos siempre
cuando hablamos de futuro, cuando queremos hacer una promesa que ni siquiera nosotros sabemos si seremos capaces de cumplir, cuando nos creemos dueños de nuestro mañana. Sin embargo, llega un momento en el que descubres que esa palabra, ese siempre, forma parte del pasado, no guarda la esperanza de un porvenir.
Te preguntas a ti mismo qué ha ocurrido, dónde quedó esa cosa invencible, quién apagó ese fuego que pensabas que jamás se extinguiría. Intentas buscar un culpable o, simplemente, una razón. Más tarde te respondes: lo que ha ocurrido es que nada es como antes, esa cosa invencible tenía demasiados puntos débiles, el fuego lo apagasteis vosotros. Impotencia. Ni siquiera tristeza. Impotencia, porque ya no os quedan fuerzas para luchar, porque la distancia, la desesperanza, han ganado la batalla al amor. Un juego de niños. Así empezó. Dos críos queriéndose como locos hasta no ser tan críos. Esa es tu alegría. Saber que habéis crecido juntos, haber aprendido tanto el uno del otro, decir con la cabeza bien alta que habéis sido felices. Ahora ha llegado tu turno, el momento en el que te adueñas de tus circunstancias, el momento en el que tomas las riendas de tu vida. No te detengas, mira hacia delante y nunca dejes de vivir.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuenta atrás

Mecano cantaba que es en los últimos minutos del año cuando toca hacer balance de lo bueno y malo. A mí, por naturaleza (y un poco por salud mental) me gusta quedarme siempre con todas las cosas positivas que me ha aportado - aunque, querido 2018, me lo has puesto un poco difícil -. Así que he decidido que la palabra que mejor resume estos 365 días es: APRENDIZAJE. He aprendido que salir del agujero que te ahoga no es huir, es volar, es buscar tu libertad. Los valientes son los que dejan atrás lo que les hace daño, lo que les limita, lo que les impide crecer. Porque si algo no te gusta, cámbialo. He aprendido que nuestro lugar en el mundo está donde nos sentimos felices, aunque no sea lo que hemos planeado, aunque implique abandonar la vida que creíamos que habíamos construido a medida para nosotros. Porque los sitios son las personas y pertenecemos a cada rincón donde hemos encontrado abrigo. He aprendido que es importante pedir ayuda cuando no ves la salida, que la mente es po...

Pongamos que hablo...

Madrid de los gatos, Madrid de los hijos adoptivos Madrid de los teatros, Madrid de la feria del libro Madrid de barrio, Madrid de grandes avenidas Madrid de los Austrias, Madrid de la movida Madrid del Prado, Madrid del museo del Jamón Madrid de la diosa Cibeles, Madrid del Templo de Debod Madrid burguesa, Madrid bohemia Madrid de Quevedo, Madrid de Antonio Vega Madrid del rastro, Madrid del Retiro Madrid de chulapos, Madrid del Capricho Madrid del orgullo, Madrid de la Plaza Mayor Madrid de Casa Lucio, Madrid de Capitol Madrid del dos de mayo, Madrid de Matadero Madrid de Ponzano, Madrid del kilómetro cero Madrid castiza, Madrid moderna, Madrid eterna Madrid me mata, de Madrid al cielo Madrid que abraza, que acoge, Madrid te quiero

Tu regalo

Dicen que lo bueno se hace esperar. Dicen que lo que sientes, que lo que nace dentro de ti es algo que debes demostrar cada día, que las palabras sobran cuando los momentos hablan por sí solos. Sin embargo, de vez en cuando es necesario que nos recuerden que somos importantes, que alguien  en un trozo de papel nos diga: hey, que te quiero! Y aquí estoy, como siempre cuando me apetece y “no se estila” regalándote un poco de eso que tanto te gusta… Cuesta pensar en un día feliz de mi vida en el que no aparezcas tú por medio, con tu sonrisa y tus ojos azules, con tus manos diminutas y tus incansables ganas de disfrutar cada instante. Eres una de esas personas sin las que soy incapaz de contar para cualquier cosa, porque siempre tienes tiempo para una caña, un piti, para una larga conversación o para una noche más larga todavía. Porque me das alegría, porque me motivas, porque proporcionas a mi vida esa energía que hace que me sienta siempre con ganas de comerme el mundo, eso sí, ...